CONSEJOS

Piel madura y, por supuesto, también seductora.

Está claro que ya no vivimos en la época de nuestras abuelas y que hoy en día las mujeres que pasan de los cincuenta han dejado de ser aquellas señoras mayores condenadas a esconderse para disimular sus cuerpos y sus arrugas. Todo lo contrario: no es nada raro trabajar, convivir o cruzarse por la calle con señoras que están realmente estupendas y viven la madurez casi más espléndidas que antes. Y es que ya nadie discute que una mujer a sus cincuenta o sesenta puede seguir siendo toda una seductora. Pero, ¿cuál es el truco?

Como siempre, en este cambio social influyen miles de factores. Muchas mujeres, por ejemplo, es a esta edad cuando empiezan a disfrutar de más tiempo para sí mismas, libres de niños pequeños o cargas familiares más intensas. Y eso, se nota. También es cierto que las mujeres que ahora pasan de los cincuenta, incluso sesenta o setenta, ya han crecido en una cultura en la que la cosmética y sus avances han estado más presentes. Y eso ahora tiene sus resultados.

Sea por la razón que sea, lo que está claro es que cumplir años no es una razón para dejar de cuidarse. Es verdad que mucha parte tiene que ver con lo que hayamos hecho hasta ese momento. Pero también es cierto que la piel madura puede ser muy agradecida si somos constantes y que los resultados se pueden notar más de lo que imaginamos.

Sí, de acuerdo. Es ahora cuando nuestra piel sufrirá los cambios más importantes. Pero con determinación, observación y conocimiento sobre lo que debemos hacer, podremos contrarrestarlos. He aquí algunos consejos para lograrlo:

1.- Obsérvate

Presta atención a tu piel. A los cambios que poco a poco se van produciendo en ella. Y adapta tus rutinas a ellos. Puede parecer obvio, pero no siempre es fácil. Porque lo que nos resultaba perfecto hace cinco años puede que no sea lo que mejor nos vaya ahora. Actuar al principio (o antes) de que las cosas ocurran es la mejor forma de prevenirlas o retrasarlas. Así que mírate. Analízate. Y busca el tratamiento que controle aquello que estás empezando a percibir. Aunque nunca antes te hubieras preocupado por eso.

2. Tipos de piel y su evolución

No todas las pieles envejecen de la misma forma. Ni todas las personas se enfrentan a los mismos problemas según pasan los años.

Las mujeres que han convivido siempre con una piel más seca, por ejemplo, la tienen mucho más fina (algo que va a más con la edad) y en su madurez lo normal es que tengan que lidiar más con problemas relacionados con arrugas y sensibilidad.

En cambio, aquellas con la piel tradicionalmente más grasa, agradecerán en parte esta etapa, ya que la producción sebácea se reduce y, seguramente, lucirán menos arrugas. Sin embargo es habitual que tengan mayores problemas con la flacidez.

Teniendo esto en cuenta y sabiendo cómo ha sido nuestra piel hasta ahora, puede ser toda una ventaja poder prever un poco el futuro y actuar con tiempo ¿no?

3. Más allá de la hidratación: Nutrición

La piel es un órgano maravilloso que tiene una increíble capacidad: regenerarse a sí misma. Durante la primera mitad de la vida suele ser un proceso natural y constante. Sin embargo, uno de los cambios más importantes

según vamos cumpliendo años es que va perdiendo progresivamente ese poder. No es que lo haga completamente, pero sí digamos que le “cuesta más”.

Por eso una de las cosas más importantes que debemos hacer es “estimularla” para que siga haciéndolo lo más posible. “Alimentarla” con los nutrientes que necesita para conseguirlo. Digamos que ya no necesita “sólo” que la hidratemos. Ahora debemos ir un paso más allá. 

La gama Supreme de Sensilis, por ejemplo, contiene un exclusivo extracto de Caviar, que contrarresta esta pérdida natural nutriendo la piel en profundidad. Incluye además la gama Supreme Renewal Detox, especialmente indicada para la regeneración nocturna, gracias a su composición, rica en ácidos grasos esenciales, aminoácidos y sales minerales, vitamina B, zinc y hierro, que aportan nutrientes y energía regenerando las estructuras cutáneas.

4. Objetivo firmeza

Otro de los signos del paso del tiempo en la piel es que disminuye su producción de colágeno (que es lo que la mantiene tersa y elástica). También que las glándulas sebáceas disminuyen la producción de grasa y, por tanto, nuestra piel se vuelve menos gruesa, por lo que tiende a caer.

Por eso, es importantísimo y fundamental que a partir de cierta edad nuestros tratamientos contengan siempre activos reafirmantes y reestructurantes, que nos hagan recuperar en lo posible esa capacidad elástica innata que es la “responsable” de mantener nuestros rasgos lo más intactos posible.

La revolucionaria gama Upgrade Chrono Lift de Sensilis, gracias a su tecnología genómica que protege el ADN celular, consigue no sólo alisar la piel. También reafirmarla desde la primera aplicación, estimulando la síntesis de colágeno y elastina, rejuveneciendo la matriz extracelular y ejerciendo una acción antiprogerina.

5. Manchas

Por supuesto, el primer consejo es utilizar siempre protección. Si siempre es importante, según vamos cumpliendo años más todavía, pues nuestra piel suele ser más sensible y los cambios hormonales pueden jugarnos malas pasadas.

Hoy en día existen hidratantes y maquillajes que incorporan un buen protector solar. Y si quieres ir un paso más allá, puedes elegir un protector solar de uso diario, eso sí, con una textura fluida que te resulte fácil de aplicar y no añada “pesadez” a tu piel.

Pero en lo que a manchas se refiere, el consejo más importante es no darse por perdida. Si ya has descubierto que tienes alguna, sigue protegiéndote. Sé constante. Y anímate a descubrir algún tratamiento de nueva generación para mitigarlas. Funcionan. De verdad.

Desde Sensilis te proponemos la gama Skin Delight. Sólo un consejo: pruébala.

5. Ejercicio

Puede parecer que no tiene nada que ver, pero mantener una actividad física es crucial para nuestra piel. Y es que una de las razones de su envejecimiento es la disminución del riego sanguíneo que la nutre: los capilares que llegan a ella se vuelven más finos y menos activos.

Realizar ejercicio moderado (adaptado a nuestra condición) es la mejor forma de estimular la circulación sanguínea en todo el cuerpo, y por tanto, también en estos capilares, que seguirán “alimentándola” y, por tanto, manteniéndola más “viva”.

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